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Guía de viaje · China

Viajar a China después de los 60: ¿es un buen destino para personas mayores?

Un país con millones de jubilados viajando, y lo que eso significa para vos.

Por @mesapara1. Viajé a China en abril de 2026 y armé esta página y la guía para compartir todo lo que aprendí organizando el viaje por mi cuenta.

Si tenés más de 60 años y estás pensando en viajar a China, quizás te preguntes qué tan fácil es recorrer el país a esta edad.

Algo que sorprende al viajar por China es la enorme cantidad de turistas mayores que recorren los mismos lugares que el resto. Los vas a encontrar en Beijing, recorriendo la Gran Muralla China y el Palacio de Verano; en Zhangjiajie, subiendo a los miradores entre montañas; en Chengdu, visitando los pandas; y viajando en grupos por prácticamente todo el país.

Y no es casualidad. Durante décadas, la edad legal de jubilación en China fue de 60 años para los hombres y de 50 o 55 para las mujeres, según el tipo de empleo. Recién en 2025 comenzó una reforma gradual que elevará esas edades durante los próximos 15 años. (Fuente: Gobierno de China)

China tiene, por lo tanto, una enorme población de personas jubiladas con tiempo para viajar.

Y viajar forma parte de la vida de muchos de ellos. Según datos de la China Tourism Academy, las personas de 60 años o más realizaron 1.160 millones de viajes turísticos dentro de China en 2023, equivalentes al 20,6 % del total de viajes domésticos. (Fuente: China Tourism Academy / Gobierno de China)

La presencia de tantos viajeros mayores también se refleja en la forma en que están preparados muchos de los principales atractivos turísticos del país, donde es habitual encontrar alternativas para evitar las partes físicamente más exigentes de la visita.

Pero hay una particularidad que puede resultar sorprendente para un viajero extranjero: el mayor desafío para una persona mayor que viaja a China puede no ser físico, sino digital.

Viajar y mantenerse activo después de la jubilación

Algo que me llamó mucho la atención durante mi viaje fue la cantidad de personas mayores haciendo turismo.

En Zhangjiajie conocí a una familia que estaba viajando con tres generaciones: un hijo, sus padres y sus dos abuelas. Todos juntos recorriendo una de las regiones montañosas más famosas de China. Era algo que nunca había visto viajando por mi país, pero en China no parecía particularmente extraordinario.

De hecho, durante todo el viaje me crucé constantemente con grandes grupos organizados de turistas mayores recorriendo los principales atractivos del país.

Basta pasar un rato en un parque chino para entender que este estilo de vida activo no se limita al turismo. Es habitual encontrar grupos de jubilados bailando, cantando, practicando tai chi, haciendo ejercicio, tomando té o reuniéndose a jugar.

Grupo de hombres mayores chinos jugando al mahjong en un espacio público

Esta presencia de personas mayores en el turismo es tan importante que China está desarrollando servicios específicos para ellas. En 2025, nueve organismos y empresas estatales presentaron un plan para ampliar los trenes turísticos orientados a este público, mejorar las instalaciones de estaciones y atractivos turísticos y promover servicios adaptados a las necesidades de los viajeros mayores. (Fuente: Ministerio de Comercio de China)

China no es un destino donde se camine poco, pero hay alternativas

Una de las primeras cosas que hay que tener en cuenta al planificar un viaje por China es la escala. Todo es enorme. Las ciudades son enormes, las estaciones de tren y metro pueden tener dimensiones difíciles de imaginar antes de llegar y muchos de los principales atractivos turísticos ocupan superficies muy extensas.

Eso inevitablemente implica caminar. Pero hay una diferencia importante entre recorrer grandes distancias y tener que enfrentarse necesariamente a grandes esfuerzos físicos.

Algo que me sorprendió durante el viaje es que muchas de las partes más exigentes de los principales atractivos tienen una alternativa. Teleféricos, ascensores, escaleras mecánicas, buses internos y barcos permiten adaptar muchas visitas según cuánto quieras o puedas caminar.

Zhangjiajie es probablemente el mejor ejemplo. Aunque estamos hablando de un parque de montañas gigantescas, gran parte del recorrido puede hacerse combinando buses internos, teleféricos y el famoso Bailong Elevator, que permite acceder a las zonas altas sin tener que subir la montaña caminando.

Algo similar ocurre en Tianmen Mountain. Los 999 escalones que llevan hasta la Puerta del Cielo son una de las imágenes más conocidas del lugar, pero no es obligatorio subirlos: existe una alternativa mediante escaleras mecánicas.

Incluso la Chengdu Research Base of Giant Panda Breeding, que ocupa una superficie enorme, cuenta con transporte interno que permite reducir considerablemente las distancias a pie.

Y en otros lugares directamente podés elegir otra forma de hacer la visita. El Gran Buda de Leshan puede observarse desde un barco, evitando el recorrido de escaleras que baja por el acantilado hasta sus pies.

Bailong Elevator, el ascensor panorámico de Zhangjiajie, alternativa para subir sin caminar
Túnel de escaleras mecánicas en Tianmen Mountain, alternativa a los 999 escalones
Zhangjiajie y Tianmen Mountain: dos ejemplos de atractivos con alternativas para caminar menos.

Esto no significa que puedas viajar por China sin caminar ni que todos sus atractivos sean completamente accesibles. Significa que, en muchos casos, podés reducir considerablemente el esfuerzo físico sin renunciar a conocer el lugar.

Quizás no hagas exactamente el mismo recorrido que alguien de 25 años que quiere subir cada escalera, pero eso no implica perderte China. En muchos de sus principales atractivos vas a poder ver una gran parte de la experiencia eligiendo la alternativa que mejor se adapte a vos.

Moverse por China de forma cómoda

La red de trenes de alta velocidad es una de las grandes ventajas de viajar por China. Los trenes son modernos, los asientos son cómodos y permiten conectar gran parte de los principales destinos turísticos sin depender constantemente de vuelos internos.

Una vez dentro de las ciudades, tampoco es necesario utilizar siempre el transporte público.

El metro es barato y eficiente, pero algunas estaciones son enormes y un simple desplazamiento puede implicar bastante más caminata de la esperada. En esos casos, DiDi —el equivalente chino de Uber— es una alternativa muy útil y, en general, accesible para un turista extranjero.

No hace falta elegir una única forma de moverse durante todo el viaje. Podés utilizar el metro cuando resulte práctico y pedir un DiDi cuando estés cansado, quieras evitar transbordos o simplemente prefieras llegar directamente hasta la puerta del hotel.

Tener más de 60 también puede significar pagar menos

Otro detalle que muchos viajeros extranjeros desconocen es que numerosos atractivos turísticos chinos ofrecen entradas gratuitas o con descuento para personas mayores.

No existe una única regla para todo el país. La edad requerida y las condiciones cambian según la provincia y el atractivo, y los beneficios no necesariamente se aplican de la misma manera a visitantes extranjeros. Por eso, siempre conviene comprobar las condiciones específicas antes de cada visita.

Pero hay lugares muy importantes donde sí se aplican.

En Beijing, por ejemplo, el Palacio de Verano ofrece actualmente entrada gratuita a visitantes extranjeros de 60 años o más. En este caso está expresamente confirmado que el beneficio alcanza a extranjeros: ante la consulta de un turista italiano de 64 años, la Administración Municipal de Parques de Beijing confirmó que podía ingresar gratuitamente presentando su pasaporte u otro documento válido. (Fuente: Gobierno de Beijing)

La Gran Muralla de Badaling también ofrece entrada gratuita a personas de 60 años o más presentando un documento válido que acredite la edad. La información oficial no establece una restricción por nacionalidad, aunque, a diferencia del Palacio de Verano, no especifica expresamente el caso de los visitantes extranjeros. (Fuente: Gobierno de Beijing)

Son solo dos ejemplos. Las políticas pueden cambiar y algunos lugares aplican descuentos en lugar de gratuidad, así que siempre verificá las condiciones actualizadas de los atractivos que quieras visitar.

El verdadero desafío: China funciona desde el celular

Hasta acá, China puede parecer un destino bastante sencillo de adaptar a un viajero mayor.

Pero existe otra dificultad que para algunas personas puede resultar mucho más importante que subir escaleras: prácticamente toda la vida cotidiana está integrada al celular.

En China vas a utilizar aplicaciones para pagar, pedir un auto, consultar el transporte público, comprar billetes de tren, reservar entradas, traducir conversaciones, pedir comida o encontrar una dirección.

Alipay y WeChat forman parte de la vida cotidiana: pagos, transporte e incluso ordenar en un restaurante se hacen a través de estas aplicaciones. Trip.com resulta muy práctica para reservar trenes, hoteles y actividades. Y una buena aplicación de traducción puede convertirse en una herramienta imprescindible cuando necesitás comunicarte con alguien que no habla inglés.

Para una persona acostumbrada a utilizar aplicaciones y pagar con el celular, aprender el sistema puede llevar un poco de tiempo, pero no debería representar un gran problema.

Para alguien que utiliza el teléfono principalmente para llamar, mandar mensajes o sacar fotos, la experiencia puede ser bastante diferente.

Y esta dificultad no afecta únicamente a los extranjeros.

El propio gobierno chino reconoce la existencia de una brecha digital que afecta a parte de su población mayor. En su plan para el desarrollo del turismo inteligente, el Ministerio de Cultura y Turismo establece que deben mantenerse servicios presenciales para las personas mayores, adaptar las aplicaciones y plataformas online a sus necesidades y continuar reduciendo esa brecha digital. También plantea mantener canales de compra de entradas y reservas tanto online como presenciales. (Fuente: Ministerio de Cultura y Turismo de China)

Una amiga china me explicaba que esta dificultad se nota especialmente entre personas mayores que tuvieron menos acceso a la educación o que tienen problemas de visión o audición. En una sociedad tan digitalizada, no manejar bien un smartphone puede complicar situaciones tan cotidianas como pagar o moverse por la ciudad.

Por eso, el mayor desafío para una persona mayor que viaja a China puede no ser físico, sino digital.

La tecnología es una dificultad que podés resolver antes de viajar

La buena noticia es que no necesitás aprender a utilizar todas estas aplicaciones una vez que aterrices en China.

De hecho, es mucho mejor hacer exactamente lo contrario.

Antes de viajar podés instalar las aplicaciones necesarias, configurar Alipay y WeChat, asociar tus tarjetas, resolver cómo vas a tener internet, descargar un traductor y familiarizarte con las funciones que vas a utilizar.

No necesitás convertirte en experto en aplicaciones chinas. Necesitás saber resolver algunas situaciones concretas:

  • 1Cómo pagar
  • 2Cómo pedir un DiDi
  • 3Cómo utilizar el transporte público
  • 4Cómo comprar o mostrar un billete de tren
  • 5Cómo traducir una conversación
  • 6Cómo buscar una dirección
  • 7Cómo acceder a internet sin encontrarte con las restricciones que existen en China

Si viajás acompañado por alguien que maneja mejor la tecnología, muchas de estas tareas pueden compartirse. Pero incluso en ese caso recomiendo que cada viajero tenga resueltos, como mínimo, el acceso a internet, alguna forma de pago y una aplicación de traducción.

Esta es precisamente una de las razones por las que preparé mi guía para viajar a China. En ella explico qué aplicaciones necesitás, para qué sirve cada una y cómo configurarlas antes de viajar, además de reunir toda la información práctica para que no tengas que descubrir cómo funciona el país una vez que llegues.

Entonces, ¿se puede viajar a China después de los 60?

Sí.

Tener 60, 65 o 70 años no significa que China tenga que quedar fuera de tu lista de destinos.

Es un país de enormes dimensiones, por lo que caminar forma parte inevitablemente del viaje. Sin embargo, muchos de los grandes esfuerzos físicos pueden evitarse utilizando teleféricos, ascensores, escaleras mecánicas, buses o recorridos alternativos. Los trenes de alta velocidad facilitan los desplazamientos entre ciudades y DiDi permite adaptar los trayectos cotidianos según cuánto quieras caminar ese día.

Además, no vas a ser una excepción. Vas a encontrarte constantemente con turistas chinos de tu edad —y mayores— recorriendo los mismos templos, montañas, parques y ciudades.

La parte que requiere más preparación es otra: la tecnología.

Y, a diferencia de una escalera o una montaña, esa es una dificultad que podés empezar a resolver antes de subirte al avión.